» Estamos en Europa:
Con la ampliación de la Unión Europea nos encontramos con cerca de 500 millones de europeos de diferentes orígenes étnicos, culturas y lenguas. Más que nunca, estos ciudadanos deberán tener las aptitudes necesarias para comprender a sus vecinos y comunicarse con ellos.
Hasta el momento, los se distribuyen desigualmente entre países y grupos sociales. El número de lenguas extranjeras que hablan los europeos es bastante limitado: aprender sólo una lengua franca no es suficiente. Cada ciudadano europeo debería tener una capacidad de comunicación significativa en al menos dos idiomas además de su lengua materna. El objetivo es ambicioso, pero los avances ya conseguidos en varios Estados miembros
demuestran que es perfectamente realizable.
El Libro Blanco «
Enseñar y aprender: hacia la sociedad del conocimiento» recomienda un dominio efectivo de tres lenguas de la Unión Europea. El aprendizaje precoz de una o varias lenguas distintas de la lengua o las lenguas maternas puede contribuir a alcanzar este objetivo porque la edad temprana es el momento en que la flexibilidad y la receptividad intelectuales alcanzan el máximo nivel. Hay que
aprovechar las oportunidades de oír y ver otras lenguas y culturas, lo que permitirá mejorar la sensibilización sobre los idiomas y su aprendizaje.
Un «
espacio europeo del aprendizaje permanente» permitirá a nuestros hijos e hijas pasar con libertad de un entorno de aprendizaje a un entorno de trabajo y de una región a otra o de un país a otro para utilizar de la mejor manera posible sus aptitudes y sus capacidades.
» Unidad en la diversidad:
Europa es un continente con muchas tradiciones y lenguas diferentes, pero también con valores compartidos. La UE defiende estos valores. La UE fomenta la cooperación entre los pueblos de Europa, promoviendo la unidad y conservando al mismo tiempo la diversidad, y garantizando que las decisiones se tomen teniendo en cuenta al máximo a los ciudadanos.
En el mundo del siglo XXI, cada vez más interdependiente, será aún más necesario que los ciudadanos europeos cooperen con personas de otros países con un espíritu de curiosidad, tolerancia y solidaridad
Cada año, cientos de miles de personas aprovechan en Europa la oportunidad de estudiar o trabajar en el extranjero gracias a proyectos europeos subvencionados por distintos Programas europeos, tales como: ERASMUS, GRUNDTVIG, LEONARDO DA VINCI, JUVENTUD, etc. y si queremos que nuestros hijos e hijas puedan ser beneficiarios/as en algún momento de estos u otros Programas similares no hay que dejar de lado su formación en idiomas extranjeros.
» Nuestro Sistema Educativo:
El sistema educativo español reconoce que
el logro de una educación de calidad para todos es un fin cuyas raíces se encuentran en los valores humanistas propios de nuestra tradición cultural europea. Y además, constituye, en el momento presente, un instrumento imprescindible para un mejor ejercicio de la libertad individual, para la realización personal, para el logro de cotas más elevadas de progreso social y económico y para conciliar, en fin, el bienestar individual y el bienestar social.

La sociedad española ha afrontado, pues, una profunda transformación en los últimos decenios. Ha conseguido, a la vez, resolver positivamente sus propios cambios internos y encarar los procesos de adaptación requeridos por la integración de España en la Unión Europea. Esta situación genera un conjunto de expectativas a las que nuestros descendientes habrán de hacer frente en los próximos años, cuando sean ellos quienes asuman la gestión de esta Europa en construcción, y para lo cual deberán contar con la formación necesaria.
En poco tiempo, las condiciones de desarrollo de España han mejorado considerablemente, y hoy podemos comprobar en la práctica el beneficio que nos ha reportado la mayor cualificación de nuestros ciudadanos. Es una evidencia que la mejora sustancial del nivel educativo medio que ha experimentado España a lo largo de las dos últimas décadas del siglo XX ha hecho de la educación uno de los factores más importantes de aceleración del crecimiento económico y del bienestar social del país.
Ese innegable progreso histórico no debe ocultar algunas deficiencias que aun hoy manifiesta el sistema educativo. Son deficiencias que deben ser subsanadas porque así lo requieren el futuro de nuestros jóvenes, las aspiraciones de las familias y las necesidades de nuestra economía y de nuestra sociedad. Entre ellas, qué duda cabe, se encuentra la necesidad de optimizar radicalmente la enseñanza de otras lenguas. Se ha mejorado sustancialmente, pero en relación al progreso experimentado en esta área en otros países miembros de la Unión europea, nuestro crecimiento es muy pequeño.
Por otra parte, la plena integración de España en el contexto europeo comporta una mayor apertura y exige un mayor grado de homologación y flexibilidad del sistema educativo. Exige también que los/as alumnos/as puedan adquirir destrezas que, como la capacidad de comunicarse -
también en otras lenguas- resultan hoy irrenunciables. Estas competencias les permitirán sacar el máximo provecho posible, en términos de formación, de cualificación y de experiencia personal,
en el nuevo espacio educativo europeo.
En una sociedad que tiende a la universalización, una actitud abierta, la capacidad para tomar iniciativas y la creatividad, son valores fundamentales para el desarrollo profesional y personal de los individuos y para el progreso y crecimiento de la sociedad en su conjunto. El espíritu emprendedor es necesario para hacer frente a la evolución de las demandas de empleo en el futuro.